“
Uandánheasïngani enga tsïmi tataka sapírhaticha
no uni jaka jurhéngorheni júksïkani tsiri, juchari t’irékuani…
isïku usïnga exeani tsïmini sesku járhatichani
engaksï mínharhikujka echerini no’mas jimbokaksï
ténisïchani jákuasïnga t’upuri echérindurhu anapu…”
“Me preocupa la juventud, porque no les interesa
aprender a cultivar el maíz, su propio alimento…
no’mas miro a los jóvenes, que solo conocen la Tierra
cuando se ensucian sus tenis nuevos de polvo…”
Tatá Kéri Júksïkati:
A la memoria de
Tatá Elialó Alejandre Bautista † (1935 – 2013)
Que descanse en paz.
Con respeto familiares y amigos, hoy en este día cumplen cabalmente el tradicional novenario religioso para el
Sr. Heliodoro Alejandre Bautista, mejor conocido de cariño y respeto como
Tatá Elialó.
En la época prehispánica, la muerte de un Purépecha reconocido en su comunidad de origen, el duelo duraba por 5 días y en los cuales la gente no salía de sus casas por respeto y luto al caído, eran pues días de asueto nada que ver con lo religioso de origen europeo.
El pasado 3 de junio de 2013,
Tatá Elialó murió a la edad de 78 años, después de afrontar una dura batalla con una enfermedad que lo mantuvo hospitalizado por más de tres meses, de los cuales fue intervenido quirúrgicamente, misma que en la tercera intervención su cuerpo no resistió más. Santa Fe de la Laguna está de luto y la mayoría de las comuneras, comuneros y Pueblo Purépecha en general, acompañaron por últimas vez a
Tatá Elialó en su camino al sepulcro.
Tatá Elialó procreo con su esposa
Lucia Cortés Gabriel cinco hijas y un hijo. Él nace un 22 de febrero de 1935, nació, creció y su vida campesina transcurrió prácticamente en la Comunidad de Santa Fe de la Laguna, del municipio de Quiroga, Michoacán.
Esta página Purépecha hace un reconocimiento póstumo a uno de los más grandes campesinos reconocidos en la
Comunidad Purépecha de Santa Fe de la Laguna, y nos unimos a la pena que embarga a toda su familia y al Pueblo en general. Que este escrito sea un tributo póstumo, para que su muerte no sea en vano, que él sepa que le guardamos respeto y admiración. Que el Pueblo valore a
Tatá Elialó y todo el ejemplo que él deja para las futuras generaciones de campesinos y campesinas de la Comunidad.
Tatá Elialó practicó la agricultura tradicional principalmente en toda su vida, conoció y aprendió todas las labores del campo.Cultivó en su vida las diferentes variedades de maíz criollo nativo de la región (
tsíri urápiti-maíz blanco,
tsïrángerani-maíz morado,
charápiti-maíz rojo, etc.) y de la comunidad, principalmente practicó el cultivo de temporal, utilizando la tradicional “yunta de bueyes”. Por varias décadas y por métodos tradicionales supo hacer una perfecta selección de mazorcas que serían usadas en cada una de las temporadas de siembra del maíz, muchas de la semillas seleccionadas compartía y vendía a los demás campesinos. Él conocía perfectamente la labor de la rotación de cultivos, para con ello “hacer descansar la tierra”, usaba muy poco “químico”, nombre común del cual se le conoce a la sal-fertilizante (sulfato de amonio), puesto que él sabía del daño enorme que ese químico causaba a las tierras de cultivo. Él conocía a
Naná Echeri, la tierra a la cual le mostraba respeto y agradecimiento, conocía a
Tatá Tarhéata, al viento, y con ello sabía de la relación de
Tatá Janíkua, la lluvia, y sabía calcular perfectamente el momento justo de sembrar el maíz y granos, y el comienzo y final de cada una de las labores de siembra tales como
júksïkakua,
túndakua,
chaponi atakua,
p’ikúntsïkua, entre otros.
Puesto que los hijos de mayor edad eran jovencitas, ellas son las que junto a su esposa acompañaban a
Tatá Elialó en las labores del campo. El cultivó muchas tierras en varias regiones conocidas de la comunidad, tales como
andájtakuerani,
pákua,
kétsemani,
uanámukuni,
juátarhu entre otros. Cultivaba en terrenos propios, pero mayormente tomaba tierras “a medias”; es decir sembraba en tierras ajenas y las ganancias en la cosecha se compartían a partes iguales con el dueño del terreno siempre y cuando el dueño cooperara en las labores de siembra y en la compra de insumos agrícolas necesarios.
Las pocas veces que tuve oportunidad de estar en su casa, se veía el maíz
Tsíri Sïndánhakata, colgado en vigas de sus portales, para con ello ser guardado y conservado naturalmente por el resto del año. Él fue uno de los más notorios
mójtakuti, es decir gustaba de practicar el intercambio/trueque de maíz, frijol, haba entre otros granos, por otros productos de la comunidad o de la gente de la región que llegaba a la comunidad a intercambiar sus productos alimenticios o artesanales.
Tatá Elialó perteneció a la generación en que los campesinos cultivaban sus propios alimentos y subsistían prácticamente todo el año haciendo uso y por la venta de sus productos que sembraban, esa práctica muchos jóvenes de hoy en día dejaron de interesarse y es por ello las tierras comunales han sido abandonados en su mayor totalidad. La mayoría de los jóvenes prefieren emigrar a grandes ciudades o mayormente al país vecino extranjero.
En el año de 1978 fue unos de los más grandes protectores y luchadores comunales para la protección de las tierras comunales al lado de
Elpidio Domínguez Castro y el Pueblo de Santa Fe de la Laguna, quien compartía por supuesto el famoso lema de
Tatá Elpí: “Mi lucha es por la Tierra y de ahí nadie me puedo sustituir”.
Tatá Elialó dejó de sembrar la mayoría de las tierras comunales más o menos a principios del año 1990, por diferentes motivos en relación a la alza de los insumos, el desplome del precio de los granos y particularmente a la falta de nutrientes de las tierras comunales mismas que acarrearon un baja de cosechas de los mismos.
La invitación pues para que valoremos, preguntemos y rescatemos la importancia de la siembra y cultivo de las múltiples tierras de propiedad comunal, mismas que están disponibles tan solo de solicitarlos a la asamblea general, máxima autoridad comunal.
Externo mi más sentido pésame,
que descanse en paz Tatá Elialó y que su familia, amigos y Pueblo en general encuentren pronto consuelo por tan irreparable pérdida. Tatá Elialó, desde donde se encuentra estará muy agradecido que las nuevas generaciones valoren todo el cariño que él le tenía a
Naná Echéri, la Tierra, y con ello en mente surja de nueva cuenta la pasión en el cultivo, siembra y cosecha de nuestros propios alimentos de origen agrícola.
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Agradezco infinitamente a la familia de Tatá Elialó, quien le facilitó directamente las fotografías a nuestro amigo Tatá Pako Rodrigez Huacúz, quien a la vez amablemente me hizo llegar tan importantes fotografías.
El gobierno del estado y los pueblos indígenas
Autor: pavel ulianovHistóricamente las comunidades originarias han sido olvidadas, utilizadas y discriminadas por los gobiernos en turno, tal y como hoy en día acontece con
Último mensaje: pavel ulianov 15/06/2013, 11:27